Mostrando entradas con la etiqueta belleza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta belleza. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de noviembre de 2012

COMENTARIO AL EVANGELIO


Las apariencias y la verdad. Los fariseos y la viuda.
31 TO B

   Dos personajes sobre los que Jesús habla en este evangelio, y dos miradas a la realidad. La primera es la mirada de la apariencia, que se refiere a los fariseos; la segunda, la que descubre la intensidad de la verdad, se refiere a la viuda pobre.

   En el caso de los fariseos hay una mirada superficial, en la que los amplios ropajes, la devoción y los puestos de honor dan un aspecto atrayente, atractivo a su existencia. Pero bajo esa apariencia no hay más que un afán devorador de los recursos de los más débiles. Esta atracción por la apariencia no es algo meramente personal – no son los fariseos quienes desean ser como otros fariseos – sino también social: una sociedad que valora la apariencia de excelencia pero que sabe que solo se puede lograr despojando de la dignidad a los más necesitados. Jesús con sus palabras pone de manifiesto y hace explícita esa apariencia atractiva y mentirosa.

   Junto a esa mirada superficial, hay otra profunda que descubre la verdad y la belleza que se manifiesta de forma intensa y cautivadora en la sencillez de una limosna. En contraste fuerte con la imagen anterior, una viuda - uno de los colectivos más débiles y desprotegidos de la sociedad en la que vivió Jesús – entrega una limosna. Algo pequeño y sencillo, pero en lo que se pone en juego toda su existencia, y la verdad y la belleza de una vida confiada en Dios se presentan con tal intensidad que provocan esas palabras de admiración de Jesús.

   Tiempo de educar las miradas, de descubrir la intensidad de la verdad en pequeños gestos, y de vivir una vida auténtica, desde el evangelio, que pone en juego toda nuestra existencia. 

martes, 13 de marzo de 2012

LA BELLEZA DE LA FE

Otro regalo para la Cuaresma, sobre todo para preparar la contemplación de la cruz, en el via crucis, o el Viernes Santo. Es una reflexión de Benedicto XVI, cuando todavía era cardenal, sobre la belleza de la cruz. El artículo completo lo podéis encontrar en el libro Caminos de Jesucristo ed. Cristiandad, Madrid, 2005, pp 33-41 y se titula "Herido por la flecha de la belleza".






Quien cree en Dios, en el Dios que se ha revelado precisamente en la apariencia desfigurada del Crucificado por "amar hasta el extremo" (Jn, 13, 1), sabe que la belleza es la verdad y que la verdad es la belleza, pero en el Cristo sufriente también aprende que la belleza de la verdad contiene la ofensa, el dolor e incluso el oscuro misterio de la muerte, y que esto solo puede ser encontrado cuando se acepta el sufrimiento, no cuando se ignora.[...] 

Ser subyugado por la belleza de Cristo es un conocimiento más real y más profundo que una mera deducción racional. [...] Tenemos que descubrir esta forma de conocimiento, puesto que ello constituye una exigencia apremiante de esta hora.

martes, 28 de febrero de 2012

Un regalo al comienzo de la cuaresma.

Lectura del libro de Isaías 55, 10-11
Así dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mi vacía, sino que hará mí voluntad y cumplirá mi encargo.»


Que la Palabra de Dios nos empape para que podamos presentarnos ante Dios llenos de vida.
¡Feliz cuaresma!

jueves, 10 de noviembre de 2011

Reflexión sobre la sabiduría

Profunda reflexión sobre la sabiduría en la lectura de hoy. Merece la pena leerla con calma, orarla y sobre todo pedir que nuestro estudio tenga como fruto esta sabiduría, don de Dios, que con la luz de la belleza lo ilumina todo. Mucho ánimo con el estudio, y que no decaiga el esfuerzo en la búsqueda de la verdad. 

Lectura del libro de la Sabiduría 7, 22-8, 1
La sabiduría es un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, móvil, penetrante, inmaculado, lúcido, invulnerable, bondadoso, agudo, incoercible, benéfico, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, todopoderoso, todo vigilante, que penetra todos los espíritus inteligentes, puros, sutilísimos. La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento, y, en virtud de su pureza, lo atraviesa y lo penetra todo; porque es efluvio del poder divino, emanación purísima de la gloria del Omnipotente; por eso, nada inmundo se le pega. Es reflejo de la luz eterna, espejo nítido de la actividad de Dios e imagen de su bondad.

Siendo una sola, todo lo puede; sin cambiar en nada, renueva el universo, y, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas; pues Dios ama sólo a quien convive con la sabiduría.

Es más bella que el sol y que todas las constelaciones; comparada a la luz del día, sale ganando, pues a éste le releva la noche, mientras que a la sabiduría no le puede el mal.

Alcanza con vigor de extremo a extremo y gobierna el universo con acierto.