viernes, 20 de enero de 2012

COMENTARIO AL EVANGELIO

Domingo 3º T.O. B

Lecturas completas del domingo aquí

El domingo pasado tuvimos un encuentro con Jesús en el que nos invitaba a compartir la vida, a hacer de las encrucijadas de los caminos un lugar lleno de vivencias y permanencias. Hoy nos da una advertencia serena pero apremiante: “el tiempo está cumplido, convertíos y creed en el Evangelio”. Si la semana pasada nos decía el evangelio que en cualquier camino podemos encontrarnos con Dios, hoy nos dice que cualquier tiempo es tiempo de volver nuestro rostro hacia él y vivir de su gracia.

Inmediatamente después de este anuncio se produce un nuevo encuentro entre Jesús y los primeros discípulos. La semana pasada tras una experiencia que deja una huella casi indeleble en la memoria de ellos, en la que descubren que Dios conoce sus nombres, hoy descubren también que Dios tiene una tarea para ellos. Este descubrimiento, que es sorprendente, que puede ser sorprendente también para nosotros, se produce de una forma cotidiana, en medio del trabajo. Pedro, Andrés, Santiago y Juan se ponen en pie, para recorrer de modo nuevo los caminos de siempre, al ritmo de Dios.

Puede que todos nosotros no estemos en condiciones de levantarnos y dejar familia y trabajo para seguir por los caminos a Jesús que nos llama a ser discípulos, pero lo que sí que estamos en condiciones de hacer es empezar a vivir nuestro tiempo como ese tiempo nuevo vivido cara a Dios, recorriendo nuestra vida al ritmo de Dios y haciendo de modo nuevo nuestro trabajo cotidiano, y hacerlo con la urgencia y la inmediatez con la que el Evangelio de este domingo nos invita a hacerlo.

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